Por la memoria del Trabajo Social

por Marcela Figueroa

Por la memoria del Trabajo Social

” Creyeron que te mataban con una orden de fuego.
creyeron que te enterraban.
Y lo que hacían, era enterrar una semilla…”

El Trabajo Social es una de las pocas carreras que milita, no en función de los partidos políticos tradicionales, eso está claro, pero sí milita junto a los sectores populares, junto a la pobreza, a la precariedad, junto a las y los golpeados por este sistema que nos ha violentado históricamente tanto por la hidra capitalista como por la patriarcal. Se encuentra siempre junto a las y los caídos para que se levanten en conjunto. Es por esto y más, que durante la dictadura cívico militar compañeras y compañeros que en ese tiempo estudiaban o ejercían el servicio social fueron perseguidas, torturadas, asesinadas y detenidas desaparecidas, eran un peligro para el estado opresor y solían deambular por las calles con el letrero imaginario de ser un “elemento peligroso”, lo cual era de esperar ya que el más profundo sentido del Trabajo Social es trabajar de manera constante en el empoderamiento de las personas y su desarrollo como sujeto histórico, pero aun así hoy por hoy se vive entre las y los estudiantes de la carrera la eterna disyuntiva entre llevar a cabo profundas transformaciones en la sociedad actual o ejercer el papel que de control social que el estado pretende asignarnos.

            Como estudiantes, pobladores y pobladoras, futuras trabajadoras y trabajadores, debemos replantearnos hoy nuestro quehacer profesional, debemos tomar decisiones consecuentes con nuestras profesión y nuestro quehacer diario, ante lo cual consideramos que la decisión más importante de todas debe ser la toma de una postura clara en la sociedad, solo tenemos dos caminos en estos tiempos, o vivimos eternamente al alero de los pequeños sectores enriquecidos que ejercen su poder sobre el gobierno y que día a día nos violentan, o elegimos ser la fuerza auxiliar del pueblo, ese fuerza que tiene sus propias armas, que es capaz de ingresar al sistema para recuperar los recursos y ponerlos al servicio de las clases populares, esa fuerza que la sociedad y las clases subalternas necesitan y que cada uno y una de nosotras puede ser y conformar, solo hace falta que creamos más en nosotros y nosotras mismas recuperando la memoria y el rol fundamental de la profesión.

            A 43 años del golpe de estado, sigue siendo más necesario que nunca recordar a las y los caídos en dictadura y rendir un profundo homenaje a aquellas compañeras que resistieron durante esos años y que hoy por hoy son gran fuente de inspiración. A continuación sigue una lista de nombres y pequeñas reseñas de quienes ya no están, algunas y algunos pertenecían a la Universidad de Concepción mientras que otras y otros eran de otros lugares del país.

Elizabeth del Carmen Cabrera Balarriz “La lula”

Premio Universidad de Concepción de su promoción, tenía 23 años y un hijo, era Asistente Social, jefa del departamento de Bienestar de la Universidad del Norte, Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Fue detenida junto a su marido entre el 11 y el 15 de septiembre, este día estaban siendo transportados junto a otro compañero del MIR por el camino entre Antofagasta y la Base Aérea de Cerro Moreno, cuando el camión se detiene, les dan la orden a los tres de bajarse y caminar hacia adelante, solo eso. En ese momento se sienten las ametralladoras que golpean sus cabezas, Elizabeth cae al piso junto con su compañero y el bebé de cuatro meses que llevaba en su vientre.

Luis Almonacid Dúmenes

Estudiante de la Universidad de Chile sede Temuco, tenía 22 años, era dirigente estudiantil y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionario. Fue detenido el 25 de septiembre y trasladado a la comisaría de Padre las Casas, luego llevado al Regimiento Tucapel y al día siguiente a la Cárcel de Temuco, en cada una de estas partes fue torturado a golpes y con electricidad. Testigos dicen haberlo visto egresar del recinto custodiado por Carabineros, nadie volvió a verlo.

Segundo Flores Antivillo

Asistente Social de Sociedad Química Minera de Chicle, 25 años, militante del partido socialista. Fue detenido el 1 de octubre en su domicilio, luego es trasladado a Tocopilla y a la cárcel de Antofagasta, el día 19 de octubre fue ejecutado por agentes estatales.

Rolando Angulo Matamala

Asistente Social en la dirección de asistencia social del ministerio del interior. Tenía 26 años, nacido en Talcahuano en 1971 recibe el Premio Universidad de Concepción. El 19 de abril de 1974 es secuestrado y el 27 de abril su cuerpo es encontrado sin vida con claras señales de tortura y con impactos de bala realizados a menos de 60 cm.

Juan Ernesto Ibarra Toledo

Estudiante de Servicio Social en la Universidad de Chile, tenía 21 años y militaba en el Movimiento de Izquierda Revolucionario. Fue detenido el 25 de julio de 1974, y testigos afirman haberlo visto en “Londres 38” un emblemático lugar secreto de tortura en el centro de Santiago, nadie ha sabido nada de él desde entonces.

Jacqueline Binfa Contreras “La kelina”

En 1972, ingreso a la Escuela de Servicio Social de la Universidad de Chile, tenía 28 años, militaba en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, era conocida por su carácter crítico y estar totalmente entregada en su militancia y su trabajo en los frentes de poblaciones. Fue detenida y vista por última vez el 27 de agosto de 1974.

Maria Cecilia Labrin Sazo

Asistente Social, 25 años, militante del MIR. Fue detenida el 12 de agosto de 1974, desde esa fecha jamás se volvió a saber de ella ni de su bebe de 3 meses que llevaba en el vientre.

Jackeline Drouilly Yurich

Estudiante de Servicio Social en la Universidad de Chile, sede Temuco, 24 años, militante del MIR, fue detenida el 30 de octubre de 1974, desde ese día no se sabe ni de ella ni de su bebe de 3 meses que llevaba en el vientre.

José Alberto Salazar Aguilera

Estudiante Servicio Social, Universidad de Chile sede Temuco, 23 años. Militante del MIR en Valparaíso, fue detenido en noviembre de 1974, intento fugarse dos veces, ambas frustradas. El 10 de marzo es entregado a la DINA, el 13 de diciembre del mismo año, cuatro agentes de civil irrumpen en su casa, llevándose ropa, se le dijo a la familia que se encontraba hospitalizado, pero nunca pudieron verlo y hasta el día de hoy nada se sabe.

Alfredo Gabriel García Vega

Estudiante Servicio Social, Universidad de Chile. Detenido en Valparaíso el  18 de enero de 1975, militante el MIR, fue visto en el regimiento Maipo de Paya Ancha, el 20 de febrero fue sacado de allí, ni su hijo ni su familia saben su paradero.

Carolina Wiff Sepúlveda

Asistente social de la Universidad de Chile, 34 años de edad, militaba en el Partido Socialista, en el cual cumplía funcionas y de enlace con el comité central. Fue detenida en la vía pública el 25 de julio de 1975 por agentes de la DINA. Ni la hija que dejo ni su familia saben su paradero.

Elizabeth Rekas Urra

Estudiante de Servicio Social de la Universidad de Chile, 27 años, militante del Movimiento Acción Popular Unitaria. Fue detenida el 26 de mayo de 1976 en la vía pública por agentes del estado. Permaneció recluida en Villa Grimaldi, desde ahí se desconoce su paradero tanto de ella como de su bebe de 4 meses que esperaba.

Gilberto Victoriano Veloso

Estudiante de Servicio Social de la Universidad de Chile, 35 años, militante del partido comunista de chile. Trabajaba como taxista, era casado y padre de tres hijos. El 1 de julio de 1985 fue ejecutado a la altura del paradero del 31 de gran avenida José Miguel Carrera por agentes de la CNI.

José Agurto Arce

Estudiante de Servicio Social, profesor, 27 años. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionario. Hasta el 11 de septiembre de 1973, estuvo a cargo del departamento de asuntos estudiantiles de la universidad del norte en Antofagasta. Era Compañero de trabajo y militancia de Elizabeth Cabrera. Fue detenido el 10 de enero de 1975, hasta el día de hoy no se sabe de su paradero.

María Teresa Bustillos Cereceda

Estudiante de Servicio Social de la Universidad de Chile, 24 años. Su madre sufría una enfermedad mental que la mantenía encerrada, María era quien la cuidaba, su padre, al momento de saber de la detención y desaparición de su hija el 9 de diciembre de 1974, sufrió una ataque de hemiplegia que lo dejo paralizado hasta su muerte. Su situación familiar crítica, no la limito para militar en el Movimiento de Izquierda Revolucionario y entregarse en la lucha, hasta ser considerada como una mujer peligrosa para la dictadura.

Finalmente, en estos tiempos no solo recordamos a nuestras y nuestros profesionales, sino que a su vez a todos y todas las caídas en dictadura, todos y todas las torturadas, las y los asesinados, los y las detenidas desaparecidas, porque el dolor nos recuerda la veracidad de los hechos, sucesos que no fueron un sueño ni una mentira. Es por esto que no podemos perdonar ni mucho menos olvidar, solo nos queda luchar día a día para que todo este sufrimiento no haya sido en vano.

 

Marcela Figueroa
Estudiante de Trabajo Social
Militante de la Sociedad de Unión y Resistencia

 

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