La muñeca de ASEXMA y el Patriarcado empresarial

15555018_268994450183082_1534673583_nPor Paula Vidal Fernández

Vivimos en una sociedad y en un país en el cual el patriarcado se toma todos los espacios sociales existentes, ya sea dentro de lo público como en lo privado. Esto se puede ejemplificar claramente al ver un par de estadísticas, en el ámbito laboral las mujeres ganan en promedio un 30% menos que los hombres por el mismo trabajo, asimismo las pensiones de las mujeres pueden llegar a ser incluso un 66% inferiores, sin dejar de mencionar por supuesto los elevados niveles de violencia sexual y acoso que sufren las mujeres en su lugar de trabajo; en las escuelas, colegios y liceos aún es visible la discriminación de género en las asignaturas – a modo de ejemplo: las clásicas y criticadas pruebas estandarizadas (SIMCE, PSU), en las cuales las mujeres obtienen puntajes superiores en lenguaje, a diferencia de matemáticas prueba en la cual los hombres obtienen puntajes más elevados, independientemente del nivel socioeconómico- , en adición a lo anterior, la educación sexual entregada por estos organismos sigue siendo sumamente heteronormada, prohibitiva y llena de tabúes;  en la universidad, las cuales continúan albergando y protegiendo a los acosadores, espacio en el que la disidencia sexual sigue siendo invisibilizada, donde aún existe un elevado nivel de censura por parte de las direcciones de carrera al momento de querer impulsar actividades que amenacen el orden establecido y además de todo esto, aquellas estudiantes que son madres sufren de múltiples impedimentos por parte de académicos/as, lo que dificulta de gran manera que puedan llevar a cabo de forma adecuada sus estudios ; en la calle, en las cuales miles de mujeres diariamente somos violentadas sin ningún pudor, tanto física como verbalmente, por parte de hombres que sienten que tienen el derecho a apropiarse de nuestros cuerpos;  y finalmente en el ámbito del hogar, donde se hace presente la doble jornada laboral, la crianza de los hijos asociada únicamente a la mujer, y la violencia por parte de nuestras parejas.

A pesar de todo esto,  el 2016 ha sido un año en el cual las luchas feministas han tenido un especial protagonismo, ejemplo de esto son las múltiples, masivas y diversas movilizaciones que se han llevado a cabo tanto nacional como internacionalmente en rechazo y repudio a los brutales feminicidios ocurridos el presente año, la articulación de diversos grupos de trabajadoras dentro de los sindicatos, exigiendo igualdad  y visibilizando las desventajas que sufren en comparación a sus compañeros hombres, la creación de protocolos contra la violencia y el acoso sexual a lo largo de todo el país, el trabajo sistemático y enfático de las diversas vocalías de género y sexualidades dentro de las universidades, la articulación de diversas redes de coordinación de mujeres a lo largo del país, entre otras manifestaciones

Sin embargo cada vez que el movimiento feminista y las mujeres consideramos que se ha avanzado, que la violencia de género es un tema que está puesto en la mesa y en la consciencia colectiva, terminamos encontrándonos con diversas situaciones, que en muchas ocasiones nos hacen sentir que cada vez que avanzamos un paso, retrocedemos dos.

Ejemplo de esto fue la situación ocurrida hace un par de días, en la reunión de comerciantes del exterior, en la cual la Asociación de Exportadores de Manufacturas (ASEXMA) le obsequió una muñeca inflable al ministro de economía Luis Felipe Céspedes, indicándole que “La economía es como una mujer, hay que estimularla”.  El flamante ministro recibió el regalo entre risas, en conjunto con los precandidatos José Miguel Insulza y Alejandro Guillier quienes parecían celebrar el gesto.

En un país en el cual actualmente el número de feminicidios supera los 50, en el cual se ha levantado con fuerza la campaña a nivel nacional “Ni una menos”, ante la cual las autoridades de nuestro país -incluyendo a la presidenta Michelle Bachelet (quien además fue miembro de ONU mujeres)- se han puesto la chapita y han manifestado su apoyo a ésta y su repudio constante a la violencia contra las mujeres. Es inconcebible y contradictorio darnos cuenta que en la práctica, entre sus ministros tienen a un hombre que celebra que se le regale una muñeca inflable y que ésta simbolice a la necesidad de estimular la economía. Esto no es más que un recordatorio, y la materialización de que el patriarcado y el capitalismo son sucios aliados, los cuales siguen potenciándose, disminuyendo y cosificando a la mujer frente a lo masculino.

A pesar del alto nivel de reprobación que ha recibido el gesto por gran parte de la ciudadanía, como mujeres y feministas no podemos seguir tolerando este tipo de manifestaciones a modo de “humorada”, que solo siguen consolidando el sistema patriarcal en el que estamos inmersas/os, es nuestro deber alzar la voz, manifestar nuestro descontento y denunciar una vez más. Seguir articulándonos y trabajando en conjunto, y no dejar de auto convencernos que tenemos que transformar este sistema desde sus cimientos, para así de una vez por todas poder destruir al patriarcado imperante.

¡PATRIARCADO Y CAPITAL. ALIANZA CRIMINAL!

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