Aborto en tres causales: la decisión del Estado sobre nuestros cuerpos

“La prohibición absoluta de interrumpir el embarazo no reconoce que existen circunstancias, en las cuales no es exigible a una mujer, por medio de la amenaza de la pena privativa de libertad, que continúe un embarazo” (Proyecto de ley, página 13)

“Por lo mismo, este proyecto tiene su fundamento principal en el reconocimiento de ciertos hechos, bien definidos, en que debemos reconocer que el estado no puede castigar a una mujer por no perseverar en un embarazo que no desea y que la sitúa en una posición extrema” (Proyecto de ley, página 17)

Después de leer el proyecto de ley que despenaliza el aborto y que señala que será legal interrumpir el embarazo en 3 casos específicos, me siguen produciendo eco estas dos frases que leí. Una sensación amarga como la que debe ser despertar de una pesadilla y descubrir que no era solo una pesadilla. Me pregunté ¿entonces, existen circunstancias en las cuales es exigible a la mujer continuar un embarazo?, ¿entonces, se pueden ocupar otros medios para ello que no sea una pena privativa de libertad?, ¿entonces, se le podría castigar mediante otro tipo de penas?, ¿entonces, el estado puede castigar a una mujer por no perseverar en su embarazo? La respuesta a todas esas preguntas parece ser sí. Ese “sí”, tan macabro, me hace creer que el proyecto de ley sobre el aborto es tardío, impresentable e hipócrita. Porque en realidad no existe un interés en proteger a la mujer, porque si lo existiera no habrían dejado transcurrir décadas de mujeres muriendo en clínicas clandestinas, no habrían dejado que las mujeres se empobrecieran en un modelo laboral precario, no habrían dejado que el acoso sexual nos enmudeciera hasta las entrañas, todos los días en la micro, en la universidad, en el trabajo. Porque la dirección del trabajo dice que si no hay parto se acaba el fuero, dicen ellos que si no hay guagua nada hay que se deba proteger y el proyecto de ley de aborto en tres causales no se pronuncia sobre esto. Nada dice tampoco sobre las nuevas jornadas de hasta 12 horas que permite la reforma laboral y que afectarán a las trabajadoras del retail, porque el estado impone parir como si con eso el instinto materno y cariño surgieran ipso facto, el tiempo que se requiere para esto no es algo que le preocupe al estado. No se puede decir que el proyecto de ley protege a la mujer. Ante la prohibición actual del aborto pareciera algo mejor de lo que hay, pero en realidad es una vez más el estado diciendo cómo deben hacerse las cosas, intentando cercenar la soberanía de las mujeres instaurando los límites de lo legal, imponiendo su concepto de mujer, diciendo cuándo debemos ser madres y cuándo podemos negarnos, y los márgenes de dicha negativa, porque tenemos que probar que fuimos violadas y un equipo médico debe acreditar si efectivamente moriremos si parimos, para poder abortar. Y ojalá que no nos toque un médico que haya hecho objeción de conciencia porque tendremos que esperar a otro, porque obvio, la consecuencia de ese profesional es más importante que nuestra capacidad de decidir. El proyecto es insuficiente, (quién sabe cómo será cuando sea ley) porque en él la mujer sigue teniendo que ser madre, sigue siendo esclava de la reproducción y esa historia, la historia de nosotras supeditadas, es la historia que ya no puede ser más, y que no será más.

Fernanda Flores Correa

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s