El origen de la catastrofe

por Sebastián Muena Cortés.

Estamos en una situación de catástrofe, nos enfrentamos a uno de los mayores incendios forestales de la historia de nuestro país (aunque no el mayor, prohibido olvidar la quema irrisoria de bosque nativo en el sur para la colonización europea surgida en el sur para la llamada “Pacificación de la Araucanía” y el genocidio propiciado por el Estado contra nuestros pueblos originarios), en el cual los organismos estatales no han dado abasto para poder mitigar y controlar esta situación y salvaguardar las muchas vidas humanas y recursos materiales perdidos hasta la fecha.

Más que una crítica oportunista al gobierno, ya sea en su nula presencia como ha señalado la derecha (por no decir ineficiente dicha aseveración, el hecho de llevar a la presidenta a las zonas afectadas requiere de un esfuerzo monetario y de un despliegue logístico innecesario para una situación que escapa de sus conocimientos y gestión, trabajo al cual deben estar los organismos estatales creados para esto) o de la falta de protocolos de seguridad, carros bomba (incluso un super tanker) o un presupuesto de emergencia muy necesario contra catástrofes (crítica que si bien tiene puntos lógicos y validos no escapa de tendencias revisionistas de la catástrofes que re direcciona el problema a arreglar un futuro desastre pero no a cómo prevenirlo), no podemos desligar la causa fundamental del problema: el monocultivo con fines extractivistas y capitalistas que pretenden reducir costos en seguridad, salarios, instalaciones e incluso perjudicando la flora y fauna nativa con el objetivo de maximizar las ganancias.

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Cuando identificamos esa problemática, el monopolio empresarial de las mismas y sus múltiples lazos en la academia esgrimen para desviar la atención: “No hay evidencia empírica de que el monocultivo de especies exóticas propicie la expansión de los focos de incendio”, señalan académicos de la Universidad de Chile obviando por ejemplo la implicancia que genera el monocultivo de eucaliptus y pinos en la acidificación del suelo, disminución de la fertilidad de la flora nativa, desaparición del sotobosque, la sequía de los torrentes subterráneos (y el consumo promedio de 30 litros de agua al día), y de su implicancia internacional como especies pirófitas. Esto solo revela un nexo fundamental en la orientación del conocimiento en nuestro país, al entender las instancias educativas institucionales como reproductores de cuadros técnicos para la salida a un mercado neoliberal, o sea, generar especialistas adaptados a lógicas depredatorias del medio ambiente.

Ante esto no podemos no obviar el fomento estatal a estas lógicas de explotación y su subsidio sistemático mediante el DL-701, impuesto en dictadura y perfeccionado por los gobiernos de la Concertación que han permitido la acumulación de riquezas para el empresariado e implícitamente la monopolización de estas mismas empresas a los grupos económicos de la familia Matte (con la forestal Mininco CMPC e implicado en la colusión de las papeleras) y la familia Angelini ( con la forestal Arauco y el 2do financista ilegal de la política solo detrás de Soquimich), por lo cual no podemos invisibilizar el fomento estatal al extractivismo del grupo dominante en este nuevo estado subsidiario, los grandes grupos económicos, la burguesía bancaria y los partidos políticos clientelistas de los anteriores, teniendo una fachada democrática para darle legitimidad a su saqueo a nuestros territorios.

Además, no podemos obviar los incendios intencionales que han surgido a lo largo de nuestro territorio en terrenos de forestales, que cuentan con un seguro en caso de estas catástrofes para el impacto inicial de la misma y para la reforestación de estos monocultivos, negocio redondo para estas empresas que ven una baja en sus acciones por la especulación del mercado ante las medidas proteccionistas de Trump y el recientemente derogado TPP que es un golpe duro para una proyección de producción perdida en términos de celulosa (ya que el , por lo cual  da un giro positivo a un inminente futuro de pérdidas para esta burguesía de extractivismo forestal.

Por todos los puntos anteriores, podemos señalar que esta catástrofe tiene muchos factores y responden a lógicas empresariales, ante las cuales solo el pueblo organizado puede hacerles frente, solo el pueblo empoderado en un proyecto político común revolucionario que ataque el sentido común y con lógicas no solo contrarias a la explotación del hombre por el hombre, sino contrarias a cualquier tipo de explotación pueden derribar el actual modo de dominación imperante en nuestra región y en la mayor parte del mundo.

Ese es el llamado, a juntarnos, a organizarnos, a empoderarnos, a rebelarnos.

Foto vía Francisco Arias https://www.flickr.com/photos/viernesdenuevo/
https://www.instagram.com/panchoen35mm/
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