Cuando el equipo anda mal, la hinchada lo hace ganar

por Matías Mardones Vásquez

Como exclamó el Diego hace años atrás en una Bombonera rebosando, la pelota no se mancha y lo ocurrido el pasado 20 de abril en la Casa Alba no tiene que ser una excepción. No es un secreto para todos que el sistema económico actual y sus lógicas de mercado han calado hondo en todos los aspectos de nuestras vidas, y el fútbol como parte importante de ella no está ajeno a este fenómeno.

Queda en evidencia como el modelo de sociedades anónimas deportivas -impuesto a la mala, igual que todo en este país- no ha sido sinónimo de éxitos deportivos. Los clubes nacionales vienen sumando, salvo contadas excepciones, fracaso tras fracaso cuando les toca salir del país, nos hemos llenado de jugadores con currículums de dudosa reputación, pero la cuestión más indignante de todo es como el hincha es el que más se ha visto afectado, entradas a precios vergonzosos, quedando reducidos solamente al nivel de cliente-consumidor, dejando de lado ese rol social que jugó alguna vez en nuestra sociedad. Y en este escenario los mismos de siempre vieron en Colo-Colo una oportunidad para llevar a cabo su malvado plan, el club más importante y con mayor adhesión del país fue utilizado como conejillo de indias, lo quebraron y le arrebataron al pueblo de las manos eso que tanta felicidad le significa.

En la actualidad nada de esto ha cambiado, sino que, todo lo contrario. En el club existen dos grandes grupos de poder en constante pugna por el mando del Club, y donde la junta de accionistas pasada fue la gota que rebalsó en vaso en esta lucha de egos. El primero de ellos es el bloque Vial Levy, que como conglomerado posee la mayor cantidad de acciones, que se traduce en 4 cupos en el directorio, encabezado por Leónidas Vial -sí, el mismo del Caso Cascadas-. El segundo bloque es el liderado por Aníbal Mosa, mayor accionista individual de la concesionaria, que se traduce en 3 cupos, actualmente es el presidente de Blanco y Negro S.A. Por último, los dos cupos restantes son para el Club Social y Deportivo, corporación que se mantiene en pie pese a la quiebra. Los últimos años había sido compuesta y encabezada principalmente por gente cercana a ByN S.A, como olvidar a Varela y su amistad con el ex ministro y presidente de ByN S.A, Ruíz Tagle. Pero hace menos de un lustro, un grupo irrumpe con fuerza, por medio de un discurso que busca retomar la función social del club, resurgir la figura de las filiales, que pone la centralidad en el socio e hincha, retomando el sendero de David, logra alcanzar la directiva el movimiento “Colo-Colo de Todos”, liderado por el abogado y militante del PC, Fernando Monsalve.

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Se rumoreaba que ambos bloques presentarían sus propios candidatos a la directiva, el ex jugador Jaime Pizarro por parte del grupo Levy Vial, y el mismo Mosa por su grupo. En el transcurso de la reunión al momento de votar los representantes del Club Social, Paloma Norambuena y Pablo Acchiardi deciden votar entre ellos para así no apoyar a ningún conglomerado, como es de esperar el grupo Vial Levy vota por su candidato, posteriormente Aníbal Mosa viéndose en un escenario evidentemente desfavorable, realiza una jugada que demuestra sólo sus ansías de no perder su posición de poder, vota por Paloma, dejando todo en empate.

Todo lo ocurrido después ya es conocido por todos, Mosa con un discurso tribunero apelando a la posición política de los dirigentes del Club Social, se reconoce de izquierda como también al club, pero desde mi posición de militante de izquierda, su instrumentalización me parece más que lamentable- para ofrecerle su apoyo al Club Social.

Sólo nos queda poner la pelota contra el piso y no caer en la credulidad, mientras exista un modelo como el actual, nuestro margen de acción como hinchas del fútbol es bien escaso. Es cierto que de llegar a ser efectivo este apoyo, se peleará para que se reconozcan las demandas históricas de los hinchas, como entradas a precios populares, reconocimiento a las filiales y un largo etcétera, lo que significa un gran avance, que también es producto de la lucha que hemos librado año tras año, domingo tras domingo, gol tras gol. Pero también debemos ser conscientes que quiénes verdaderamente detentan el poder de decisión aquí son los accionistas -los grandes poderes económicos detrás del club- y en esa cancha jugamos de visita, con unos menos y con el árbitro en contra. Por lo mismo es que urge la necesidad de que como hinchas primero hacernos socios y luego el empoderarnos, organizarnos y luchar por una efectiva democratización de nuestro club, que nuestra voz, canalizada por el Club Social, logré tener real incidencia y no se quede sólo en un grito ahogado de gol, nada más nos permitirá golpear con mayor fuerza en la mesa directiva. Pero como en toda acción política, sobre todo entendiendo la realidad en la que nos encontramos, no podemos quedarnos sólo en lo declamativo, hay que aprovechar instancias organizativas como las filiales o la cooperativa “Vámonos Quiñones” que busca agrupar a los pequeños accionistas para alcanzar más cupos en el directorio de ByN S.A.

Efectivamente nuestro quehacer es arduo, pero como dice la canción que resuena en el Arellano cada vez que el partido se vez cuesta arriba, “cuando el equipo anda mal, la hinchada lo hace ganar”.

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