Paro en Medicina Usach: La vulneración de los derechos del interno e interna

Los internos y las internas de medicina de cualquier universidad son estudiantes que cursan sus últimos dos años de carrera, trabajando en un centro asistencial.

Son elementos imprescindible para el funcionamiento de un hospital, cuando los internos e internas deciden no asistir (para ejercer presión, en este caso) los sistemas de atención colapsan. Es por esto que se utiliza como último recurso para lograr demandas.

Medicina usach está en paro y ha hecho ocupación del edificio de escuela de medicina desde el día lunes 25 de mayo. Todos sus alumnos y alumnas de ciclo preclínico, hasta quinto año. Y los estudiantes de sexto año en internado en sus diferentes campus clínicos se encuentran movilizados. Lo anterior debido a demandas históricas que involucran aspectos formativos, de infraestructura, malla académica, aranceles, de triestamentalidad y de políticas de escuela que abarcan desde primer a séptimo año.

Se ha ocupado el conducto regular, enviando documentos formales que pasan de autoridad en autoridad. Pero no se han recibido mas que resultados mediocres que no satisfacen en ningún nivel nuestras demandas. El colapso del techo del núcleo docente USACH ubicado en el hospital BARROS LUCO TRUDEAU fue la gota que rebalsó el vaso. Hace meses aguas servidas se filtran desde los baños superiores al único espacio (una sala pequeña, con una mesa y cuatro sillas) que las internas e internos de medicina tenían para comer y descansar. Hasta que en la última semana de enero el techo cedió. Es por esto que se tomó la decisión de parar las actividades académicas.

La situación de los internos e internas es complicada: son estudiantes en la facultad, pero en el hospital no son considerados como tales; trabajan a diario como cualquier otro profesional de la salud, pero no son considerados trabajadores, por lo que no tienen los derechos de aquellos; tampoco son estudiantes en práctica en estricto sentido. Es decir, se desenvuelven en una zona gris donde ninguna institución se hace cargo de sus demandas ni se hace responsable de sus derechos.

Actualmente los estudiantes en internado se encuentran en una situación de abuso laboral (no legal, pues no son considerados trabajadores); pasan hasta 70 horas semanales en hospital incluyendo actividades docentes y prácticas, sin contar los turnos de 24 horas, los cuales muchas veces se extienden teniendo las internas e internos pocas horas para descansar antes de volver a las actividades en el hospital. Hay casos de alumnos y alumnas que han realizado hasta tres turnos de 24 horas en una semana. Sin un reglamento que obligue a los profesores y profesoras a liberar a los estudiantes para descansar el día siguiente (descanso post-turno 24 horas). Y en el caso de que lo hicieran, los internos no tienen donde descansar.

La universidad de Santiago de Chile cuenta con cuatro campus clínicos principales: hospital el Pino, hospital el Carmen, hospital Barros Luco Trudeau y hospital San José, sin contar los campus clínicos rurales y los centros de APS. Los primeros tres nombrados cuentan con centros (núcleos) construidos en teoría para el descanso de los estudiantes, guardar las pertenencias, para cambiarse el uniforme, ducharse antes de entrar al siguiente turno y realizar clases. La realidad hoy es muy distinta; sin ir más lejos en el Núcleo HBLT no existen camas, lugares para dormir, duchas, ni casilleros o lugares para dejar las pertenencias. En el hospital el Carmen las sábanas de las camas no se cambian hace tres años, el aseo no se realiza. En el hospital el Pino las duchas son simplemente repugnantes. El hospital San José no cuenta con núcleo, por lo que los alumnos dependen de la buena voluntad de los doctores residentes o los becados para utilizar las dependencias del hospital construidos para ellos para cambiarse o descansar un par de horas. Muchas veces deben cambiarse el uniforme en los pasillos, los estudiantes no reciben ningún tipo de alimento, ni beneficio de transporte a los recintos de trabajo que se localizan en zonas rurales.

Por otro lado, debido a un documento lanzado por el MINSAL el año 2016 titulado “licitación” y más tarde “reasignación de campus clínico” donde se explica el sistema de puntos con el cuál se asignarán a cada universidad los centros de atención, principalmente determinado por la cantidad de fondos que la universidad pueda inyectar, existe una amenaza de aumentar el valor de los aranceles. Situación que resulta más que violenta, si se toma en cuenta que a diferencia de la mayoría de las universidades de este país, en la USACH los estudiantes internos (que trabajan y por tanto alivian en gran parte la carga del hospital, que sin ellos funcionaria de forma deficiente) siguen pagando el arancel completo, valor que alcanza casi los 5 millones de pesos, a pesar que ya no asisten a clases en la facultad. Doy el ejemplo de la Universidad de Chile, igual de pública y tradicional que la USACH, donde sus internos cancelan el 50% del arancel, entre muchas otras universidades públicas que reciben beneficios similares.

De los egresados de la USACH el 90% termina trabajando finalmente en el sistema público, importante porcentaje que debería mantenerse si se considera la demanda creciente – y la necesidad actual – de profesionales de la salud en el sistema público.

Esto no es un problema que afecte tan sólo a los internos e internas, sino a los pacientes de los cuales son responsables. En el contexto de un profesional en formación, que es reconocido como “doctor” en el hospital (puede diagnosticar, pedir exámenes y recetar medicamentos con la venia del  becado o jefe de sala) que está mal alimentado, que lleva varias horas sin dormir, sucio y con mal olor por no poder ducharse o cambiarse de ropa, fácilmente puede cometer errores no por falta de conocimiento sino por estar en estados fuera del dominio total de sus facultades, el que más pierde es el paciente.

Por otro lado la entrega del nuevo núcleo usach del HBLT agendada para el pasado octubre del 2016 fue impedida y aplazada por meses debido a meros temas burocráticos y de gestión. Consideramos urgente la entrega de este recinto en pleno funcionamiento.

En el hospital San José se están habilitando containers para ser usados como camerinos provisionales, felicitamos la iniciativa, pero condenamos la ausencia de consulta al estudiantado. Se cuestiona la utilidad de un vestuario en comparación a duchas y habitaciones. Consideramos urgente comenzar el proyecto de construcción de un núcleo docente en el hospital San José, remodelación del núcleo del Hospital el Carmen y de plano construcción de nuevo núcleo docente en el Pino.

Queremos dar énfasis en que cuanto más se extiendan en el tiempo nuestras movilizaciones, en espacial el paro de los internas e internos, son los pacientes a cargo de los internos los que no recibirán la correcta atención. Sin dudas, nos encontramos frente a casos de evidente explotación y abuso laboral. La situación no puede mantenerse en ningún caso y estamos dispuestos a llegar a instancias últimas para el cumplimento de nuestras demandas siempre en vista del mejoramiento de nuestras condiciones, nuestra formación y la atención de nuestros pacientes, actuales y futuros.

Fotos de movilización:

Condiciones materiales del internado:

Video explicativo: https://www.youtube.com/watch?v=Kid-P33zXfc&feature=share&app=desktop

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